El mes pasado tuve la ocasión de asistir a un seminario de uno de los mas reputados médicos en toda China, Hu Guang. Impartió una clase magistral en técnicas de acupuntura, pero lo que mas me llamó la atención, quizas por lo novedoso, es su visión de la ética médica. 

La práctica clínica de Hu Guang se fundamenta en la manera de tratar con los pacientes. Para Hu Guang una cosa es la técnica, que se aprende y se desarrolla y la otra son las virtudes personales que nos permiten tratar al paciente con deferencia y respeto. Hu Guang enumera estas virtudes.  

La primera virtud es que el terapeuta tiene que ser una buena persona, esta es la base fundamental para ser un buen terapeuta. Ser una buena persona significa sentir amor por el projimo. El que no tiene este requisito de amor por el próximo, no puede jamás ser un buen médico porque carece del fundamente mas básico. 

Hay que desarrollar la virtud de saber llegar a los demás para hacer llegar nuestra ayuda. La base es que el terapeuta sea una persona predispuesta a compartir y a ayudar; pero también tenemos que desarrollar la virtud de saber como llegar a los demás para hacerles llegar nuestra ayuda de la manera mas eficaz.

Los dos principios anteriores se relacionan con la integridad personal. Si el terapeuta es una persona integra podrá compartir pero si no lo está, si sus diferentes aspectos no están integrados no tiene para compartir. Si el terapeuta no esta integrado como persona, no puede salir al mundo a compartir nada con los demás, porque todavía no ha resuelto tus conflictos mas básicos, como la avaricia, la envidia etc. Si no ha resuelto esto, si el médico no es una persona completa ¿cómo se puedes estar planteando ayudar al del frente?. 

Este es el concepto chino de integridad: hay que dar y compartir.

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Publicado: 17 de Marzo de 2015